La Jornada
Cerca del fin en nuestra jornada,
envejecidos por el tiempo
con la piel arrugada,
abrimos nuestros ojos una mañana;
juntando la mirada, recordamos
nuestro sendero colmado de abrojos,
que muchas veces fatigoso lo caminamos;
lo vimos convertirse en una vereda
llena de vergeles, cascadas, fuentes y pozos.
Creyendo nuestra montaña sin cima
agarrados de manos escalamos su colina;
cuando los pies se agotaron de caminar
el amor nos cargó encima
y lo logramos la cumbre alcanzar.
Ahora en el bienestar de nuestra cama,
lugar donde aprendimos como se ama,
sembramos las semillas y cosechamos los frutos
que juntos vimos crecer.
Mismo sitio donde sujetando las manos
aspiramos en el sueño juntos perecer.
Han sido muchos años ya...
No obstante nuestros rostros están ajados.
Y tu sonrisa sigue igual de bella
como la noche aquella que te logré conocer.
Con nuestro amor todo supimos vencer
Ahora esperamos el día
que Dios nos dé el lamento
de pasar a una vida mejor;
siendo del otro el complemento,
colmados de tormento,
cuando la muerte nos separe
que la vida nos prepare para aguantar
ese desconsuelo y dolor.
¡Mejor no!
Cuando uno de nosotros haya partido,
al no encontrar resignación u olvido,
que nuevamente nos una el señor