Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tiene estampa de gitana,
sus ojos son noches negras,
andares de soberana,
de cobre, sus carnes prietas.
Pero tiene el corazón
cerrado con fuertes rejas.
Dicen que rondan amores
de noche y día en su puerta.
Pero un indomable perro
ladra palabras de guerras,
que le van pudriendo su alma
y en sus entrañas se adentran.
¿Qué le nubla la razón?
¿Qué le causa tanta pena?
¿Y por qué sus negros ojos
pintan ojeras violetas?
Son las cuentas de un rosario,
letanías de alcahuetas,
ecos turbios de plegarias
y cuchicheo de viejas.
Historias que van contando
de navajas y reyertas,
por celos y por engaños,
entre dudas y certezas.
Pasaron de boca en boca
y como navajas entran,
e hirieron con filos agrios
los umbrales de su puerta.
Soledad baldía en vida
llena de penas tan negras
que borraron de su rostro
la sonrisa dulce y fresca.
Historias que le carcomen
de los pies a la cabeza.
Donde los tiempos de amor
viste de azahar y seda.
Mas nadie debe saber
las razones de sus penas,
que el sepulcro de sus labios
sellados por siempre queda.
Carmen Pacheco Sánchez
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