Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Huir de mi nudismo en creciente abismo es teoría vacante,
polvo y mármol germinados,
anemia galopante y arrimo,
¡Déjame!,
es una cábala carroña,
regocijo de arriba, rejego en las torres.
¡Caronte, genera caras en la jarcia de Galatea!
Olvídate Caronte del beneficio aciago,
funesto fuete de mal habida procreación
muy fresco te quejaste del corriente comercio
de los refulgentes acuerdos
de lo llovido y lo arriendo
del olvido corrompido, que deja con todo
una tala averiguada, desconfiada y perdida.
Deja que todo se vaya, que es sólo mármol y parafina
que por empezada, por lo mismo acierta y acabada
y que de la muerte presencia, llena de recuerdos fútiles
es una muerte serena de violenta pérdida y perfidia enardecida.
Y entonces supones que la tierra es un arrebole
solo ceniza, solo barro, solo hombre,
por lo mismo otra vez que de la nada vuelve
a un acertijo cósmico caótico de la nada fértil
un pedazo de excremento execrable y nada vil.
¡Caronte genera caras en la jarcia de Galatea!
Muerte, ya has perdido, un lamento un juramento
purificas las verdades comenzadas
y de todo lo que acaba nada queda y nada falla.
Muerte, ¡dame un poco de tu mente!
para hacerla en las diestras que frecuentes
un torpe amasijo de evocaciones no pedidas y menciones abandonadas.
¿Galatea puede morir?
Una barca, unas monedas y un barquero
que desfoga sus sexuales deseos escondidos por eones
paga los servicios con las monedas de los fenecidos.
Si no ha nacido, no ha muerto.
si no ha muerto, no cruza,
y ya que no hay Hades sin Eros.
sin fornicio y sin deseo, agarrándola de las nalgas,
penetra la bella estatua.
Caronte sigue generando caras jineteando a Galatea.
polvo y mármol germinados,
anemia galopante y arrimo,
¡Déjame!,
es una cábala carroña,
regocijo de arriba, rejego en las torres.
¡Caronte, genera caras en la jarcia de Galatea!
Olvídate Caronte del beneficio aciago,
funesto fuete de mal habida procreación
muy fresco te quejaste del corriente comercio
de los refulgentes acuerdos
de lo llovido y lo arriendo
del olvido corrompido, que deja con todo
una tala averiguada, desconfiada y perdida.
Deja que todo se vaya, que es sólo mármol y parafina
que por empezada, por lo mismo acierta y acabada
y que de la muerte presencia, llena de recuerdos fútiles
es una muerte serena de violenta pérdida y perfidia enardecida.
Y entonces supones que la tierra es un arrebole
solo ceniza, solo barro, solo hombre,
por lo mismo otra vez que de la nada vuelve
a un acertijo cósmico caótico de la nada fértil
un pedazo de excremento execrable y nada vil.
¡Caronte genera caras en la jarcia de Galatea!
Muerte, ya has perdido, un lamento un juramento
purificas las verdades comenzadas
y de todo lo que acaba nada queda y nada falla.
Muerte, ¡dame un poco de tu mente!
para hacerla en las diestras que frecuentes
un torpe amasijo de evocaciones no pedidas y menciones abandonadas.
¿Galatea puede morir?
Una barca, unas monedas y un barquero
que desfoga sus sexuales deseos escondidos por eones
paga los servicios con las monedas de los fenecidos.
Si no ha nacido, no ha muerto.
si no ha muerto, no cruza,
y ya que no hay Hades sin Eros.
sin fornicio y sin deseo, agarrándola de las nalgas,
penetra la bella estatua.
Caronte sigue generando caras jineteando a Galatea.