Vesper
Poeta asiduo al portal
La lágrima del hombre lobo
Llegamos al claro del bosque
donde la luna se veía plena,
y bajaste de tu caballo,
a cortar una flor muy bella.
Aguarda un momento pensé
Siento una opresión en el pecho.
Pero aire no respiraba,
y como muerto, caí al suelo.
Te arrodillaste a mi lado,
y tu sonrisa desapareció.
Mire tus ojos tiernos,
y una oscuridad me embriagó.
Muerto me creí,
así, dios, hubiera deseado,
más poesía negra corría mis venas,
y mi alma, mi ser había abandonado.
Un lobo tomó mi cuerpo,
y terror invadió tu pecho.
Sangre robé de tu joven belleza,
muerta a mis pies te tuve, doncella.
¡Hay de ti!
Ojalá no hubiera vuelto.
¡Hay de mí!
Para presenciar aquel momento.
Maldición de muerte había cumplido,
lloroso me acosté a tu lado.
Más era una condición irreversible,
cualquier cosa sería en vano.
Dulce lágrima rescaté de tu rostro.
Perdón, por haberte amado
No volveré jamás a vivir,
sin tu corazón dorado
Llegamos al claro del bosque
donde la luna se veía plena,
y bajaste de tu caballo,
a cortar una flor muy bella.
Aguarda un momento pensé
Siento una opresión en el pecho.
Pero aire no respiraba,
y como muerto, caí al suelo.
Te arrodillaste a mi lado,
y tu sonrisa desapareció.
Mire tus ojos tiernos,
y una oscuridad me embriagó.
Muerto me creí,
así, dios, hubiera deseado,
más poesía negra corría mis venas,
y mi alma, mi ser había abandonado.
Un lobo tomó mi cuerpo,
y terror invadió tu pecho.
Sangre robé de tu joven belleza,
muerta a mis pies te tuve, doncella.
¡Hay de ti!
Ojalá no hubiera vuelto.
¡Hay de mí!
Para presenciar aquel momento.
Maldición de muerte había cumplido,
lloroso me acosté a tu lado.
Más era una condición irreversible,
cualquier cosa sería en vano.
Dulce lágrima rescaté de tu rostro.
Perdón, por haberte amado
No volveré jamás a vivir,
sin tu corazón dorado
::::
::::