dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Afuera la noche se ha adueñado de todo
y veo por la ventana las brillantes estrellas
mientras en la sala de uno de los cuadros
que de la pared cuelga una mujer sale
vestida tan solo con ropa interior de seda.
Refleja un espejo su cuerpo de lasciva diosa
mientras dan las dos en un reloj cercano
y un gato blanco aparece yo no sé de dónde
y salta sobre las manos de la voluptuosa dama.
Desaparece el felino desconozco el cómo
y la mujer se acuesta en mi mullido lecho.
Para entonces ya ninguna ropa la cubre
dejando ver sus pechos de pezones erguidos.
Me llama con su voz aterciopelada y cálida
y desnudo mi cuerpo asombrado y deseoso
de acariciar la desnudez de su piel dorada
entre las suaves sábanas del color de la sangre.
Sus ojos dos brasas de un brillo flamígero
me miran con una voluptuosidad de fiera
mientras su inquieta lengua y sus labios
recorren mi cuerpo embriagado por su perfume
de adormecedoras y exóticas flores silvestres.
En la calle el viento gime entre los árboles,
un profundo silencio se adueña de la estancia
y vuelve la dama al cuadro y llega la luz del día.
Eladio Parreño Elías
26-Junio-2012
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