jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuándo dejé de besarla en los labios cuándo
de mirarla a los ojos de estrujarle el trasero
en los pasillos vacíos del supermercado cuándo se marchitó
la certeza de que lo nuestro era... no sé
cuándo el futbol se volvió más importante que su nuevo corte de pelo
o sacarla de noche a cenar tan tedioso como contar
del 1 al 9999 y luego de reversa
cuándo nos volvimos sombras en la pared de la habitación siluetas
vagamente entrevistas al final del pasillo cuándo
se esfumó la magia las horas perdieron las alas
cuándo la asimetría de sus pezones sus colmillos un tanto afilados
la rugosidad de la piel de sus codos el lunar en la parte baja de su cuello
cuándo ese agrio aliento en las mañanas su malhumor premenstrual
su incipiente celulitis su mal gusto al combinar su atuendo cuándo
cuándo la suma de todo ello eclipsó hasta extinguir
la deslumbrante verdad de su sonrisa la seguridad
de que lo nuestro era... no sé
cuándo fue que se marchó que yo ni siquiera
me di cuenta hasta hoy que hace ya meses
vivo solo
de mirarla a los ojos de estrujarle el trasero
en los pasillos vacíos del supermercado cuándo se marchitó
la certeza de que lo nuestro era... no sé
cuándo el futbol se volvió más importante que su nuevo corte de pelo
o sacarla de noche a cenar tan tedioso como contar
del 1 al 9999 y luego de reversa
cuándo nos volvimos sombras en la pared de la habitación siluetas
vagamente entrevistas al final del pasillo cuándo
se esfumó la magia las horas perdieron las alas
cuándo la asimetría de sus pezones sus colmillos un tanto afilados
la rugosidad de la piel de sus codos el lunar en la parte baja de su cuello
cuándo ese agrio aliento en las mañanas su malhumor premenstrual
su incipiente celulitis su mal gusto al combinar su atuendo cuándo
cuándo la suma de todo ello eclipsó hasta extinguir
la deslumbrante verdad de su sonrisa la seguridad
de que lo nuestro era... no sé
cuándo fue que se marchó que yo ni siquiera
me di cuenta hasta hoy que hace ya meses
vivo solo