Armonia
Poeta veterana
Bajo las ruinas de una vieja celda,
yace entre el polvo
de ceniza y hueso
un etéreo preso,
de humana condena.
Llevaba en sus hombros
del placer, el peso,
expiando penas
en noches de besos.
En su cuerpo, el éter,
ha dejado huella
y de sus ropajes,
ya no queda nada,
en sus frías carnes
el gris se ha tornado
en verde esmeralda
de pus y gusanos.
En su pecho, dagas,
de amor imposible
arrancan de cuajo
su infiel corazón;
y entre los latidos
que atraen a ratas
se filtran los ríos
de sangre y de hiel.
Es la lenta muerte
de un fantasma etéreo
que viste de rojo
el cielo espectral
y en la vieja celda
de ceniza y polvo
silencioso grito
de esperanza y paz.
yace entre el polvo
de ceniza y hueso
un etéreo preso,
de humana condena.
Llevaba en sus hombros
del placer, el peso,
expiando penas
en noches de besos.
En su cuerpo, el éter,
ha dejado huella
y de sus ropajes,
ya no queda nada,
en sus frías carnes
el gris se ha tornado
en verde esmeralda
de pus y gusanos.
En su pecho, dagas,
de amor imposible
arrancan de cuajo
su infiel corazón;
y entre los latidos
que atraen a ratas
se filtran los ríos
de sangre y de hiel.
Es la lenta muerte
de un fantasma etéreo
que viste de rojo
el cielo espectral
y en la vieja celda
de ceniza y polvo
silencioso grito
de esperanza y paz.
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