Jose Carlos Botto Cayo
Poeta adicto al portal
Erase una vez un cielo
uno de esos luminosos
que las nubes cubren
para protegerlo del mundo
Erase una vez un angel
volando por esas tierras
visitandonos a escondidas
consumiendo nuestros pensamientos
Erase una soñadora incurable
que cerraba los ojos
para transportarse a ese cielo
dejando una sonrisa eterna
Ella solia volar en sueños
alcanzando por momentos al angel
dibujando para el
esos mundos hermosos del corazon
El angel desviaba su ruta
para observar a tan bello ser
creador de esperanzas e ilusiones
en cada sueño viviente
Ella abria los brazos
y el angel se dejaba fluir
sin saber exactamente
como sentir una caricia
Una noche de un dia cualquiera
el angel empezo a soñar
y dejo su divinidad
para acercarse a la soñadora
El convertido en mortal
busco el camino del amor
tan espinoso, como adorable
llegando a las puertas del sueño
Ella reconocio en él
esa criatura de luz que imaginaba
fundiendose ambos en un abrazo
que aun continua el dia de hoy