Agitan las palmas, mosca y su rata,
pero no vuelan por ellas más que colores;
destello divino de la poza infecta,
cargada de olores, sumida en olores.
Vuela el destello, arco sagrado,
de las palmas, Dios y algunos Magos,
y en el yermo estado de las huestes,
flota la imagen de la eminente y su hado.
Púrpura y roja, oscura y sumisa,
toca sus manos y vuela redonda,
extiende su legua, agita el calostro,
y viene a posarse en la manta ceniza.
La rata rezuma através de la mosca,
su esencia, su alma, y el olor a sota,
que en tiempos de sabores verdes engullía,
hasta el asalto audaz de la mano tosca.
La gracia de ellas alumbró el sendero,
extendiendo lenguas y espantando agüeros;
la rata durmió hasta que vino su mosca,
y se la llevó a los Cielos al día tercero.
pero no vuelan por ellas más que colores;
destello divino de la poza infecta,
cargada de olores, sumida en olores.
Vuela el destello, arco sagrado,
de las palmas, Dios y algunos Magos,
y en el yermo estado de las huestes,
flota la imagen de la eminente y su hado.
Púrpura y roja, oscura y sumisa,
toca sus manos y vuela redonda,
extiende su legua, agita el calostro,
y viene a posarse en la manta ceniza.
La rata rezuma através de la mosca,
su esencia, su alma, y el olor a sota,
que en tiempos de sabores verdes engullía,
hasta el asalto audaz de la mano tosca.
La gracia de ellas alumbró el sendero,
extendiendo lenguas y espantando agüeros;
la rata durmió hasta que vino su mosca,
y se la llevó a los Cielos al día tercero.
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