Juan Salvador
Poeta recién llegado
Otra de mis cosillas. El final muy parecido a otro poema que escribí anteriormente,...........pero es que me gusta mucho. Quizá sea muy largo para mi gusto, pero igual, espero os guste.
Cae la noche, se hace oscura
cae el silencio, lento y sin ruidos
y así un amor, el mío,
contigo, de besos y amargura.
Y ya en la noche, lo sé,
me cuesta conciliar el sueño,
empiezo a temblar de miedo,
empiezo a llorar.-¿Por qué?.
Me sumerjo en esa fina hoja
de mar y espuma, de recuerdos
y de anhelos, del amor perdido,
del caduco sentido, de la rosa marchita.
Vueltas y otra vez a la locura,
una espiral sin final
de una droga desgarradora,
que me destroza en mi tortura.
Espero el alba, el primer rayo,
ese que comprime la luna
para ver más cerca tus ojos.
Que me saque de aquí,
de donde se acentúan mis miedos,
que me saque de la noche,
que tú no estás, que no te tengo.
Luz, un día nuevo, un día menos,
lejos de tus besos, y tus caricias,
del sabor prohibido y el placer carnal,
de ese dulce aroma a terciopelo
que encuentro en tus sonrisas.
Amargo tiempo que ruges perezoso,
haciéndome llorar mis peores miedos;
cuantos, aguantaré en las noches,
cuantos, sedientos de tus recelos
y de esa brisa de extraños deseos.
Por creer que te tengo, loco de mi,
y que estás a mi lado, susurrando
por creer que puedo preciosa,
por creer que puedo...
Cae la noche, se hace oscura
cae el silencio, lento y sin ruidos
y así un amor, el mío,
contigo, de besos y amargura.
Y ya en la noche, lo sé,
me cuesta conciliar el sueño,
empiezo a temblar de miedo,
empiezo a llorar.-¿Por qué?.
Me sumerjo en esa fina hoja
de mar y espuma, de recuerdos
y de anhelos, del amor perdido,
del caduco sentido, de la rosa marchita.
Vueltas y otra vez a la locura,
una espiral sin final
de una droga desgarradora,
que me destroza en mi tortura.
Espero el alba, el primer rayo,
ese que comprime la luna
para ver más cerca tus ojos.
Que me saque de aquí,
de donde se acentúan mis miedos,
que me saque de la noche,
que tú no estás, que no te tengo.
Luz, un día nuevo, un día menos,
lejos de tus besos, y tus caricias,
del sabor prohibido y el placer carnal,
de ese dulce aroma a terciopelo
que encuentro en tus sonrisas.
Amargo tiempo que ruges perezoso,
haciéndome llorar mis peores miedos;
cuantos, aguantaré en las noches,
cuantos, sedientos de tus recelos
y de esa brisa de extraños deseos.
Por creer que te tengo, loco de mi,
y que estás a mi lado, susurrando
por creer que puedo preciosa,
por creer que puedo...