kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fuego que sin arder quema,
la llama de la pasión,
que prende en el corazón
y circula por las venas.
Es la fuerza de un ciclón,
que libre de sus cadenas
no tiene miedo a las penas
ni miedo a la represión.
Se siente como se llena,
la oquedad en la razón
y que provoque el dilema:
no hacer real la ilusión,
impone como condena
no tener satisfacción.
::