Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, instante fugaz!:
Quién dijo basta
a las fugas ánimas del amor mío?
A tu boca de besos copiosos
y de copas al convite, que
al alma trueca en cenas
de bajillas quilates?
¡Aparatoso plato!
Oh, instante aquel,
que a mi vida dio ternuras bellas.
¡Vuelve en soplos instantáneos!
Cuál fénix de sí furioso
de sus cenizas renuente.
Para levantar su estrado
En cambiantes sonrojos.
Oh, instante, Sí, un lecho
cuyo tapiz se erice, al roce
de las pieles húmedas,
de las palabras mélicas...
confundiéndose con nuestros herizos.
Y seamos, el torbellino de polvos
sin cenizas jamases,
más de las almas igneas
sus cenizas urentes.
Y cuando la ley ambiente
sus espacios cobren;
nuestras fumarolas
volarán libres
de presuntas faltas
saturadas de magmas vívidas.
. ¡Cómo el más feliz
de los instantes!
Que hasta el mismísimo
Fujiyama creyéndose
innecesario, sus fuegos
apagaría...para...
todos los instantes.....!
Gracias por leer mis poemas.
Quién dijo basta
a las fugas ánimas del amor mío?
A tu boca de besos copiosos
y de copas al convite, que
al alma trueca en cenas
de bajillas quilates?
¡Aparatoso plato!
Oh, instante aquel,
que a mi vida dio ternuras bellas.
¡Vuelve en soplos instantáneos!
Cuál fénix de sí furioso
de sus cenizas renuente.
Para levantar su estrado
En cambiantes sonrojos.
Oh, instante, Sí, un lecho
cuyo tapiz se erice, al roce
de las pieles húmedas,
de las palabras mélicas...
confundiéndose con nuestros herizos.
Y seamos, el torbellino de polvos
sin cenizas jamases,
más de las almas igneas
sus cenizas urentes.
Y cuando la ley ambiente
sus espacios cobren;
nuestras fumarolas
volarán libres
de presuntas faltas
saturadas de magmas vívidas.
. ¡Cómo el más feliz
de los instantes!
Que hasta el mismísimo
Fujiyama creyéndose
innecesario, sus fuegos
apagaría...para...
todos los instantes.....!
Gracias por leer mis poemas.