alfonso marti
Poeta recién llegado
Diez años atrás, el mercante del tiempo
Indicaba siete y quince en una mañana de Julio.
Te escuche saludando con tu primer llanto
Entre a la sala de partos
Y tu madre te sostenía en sus brazos.
Pesaste tres mil quinientos gramos
Tu estatura era cincuenta centímetros,
Tu cabello negro, liso y abundante,
Tus ojos estaban cerrados,
Aferrado al pecho de mama.
Te llame por el nombre escogido para ti.
En tono melodioso,
Como solía hacerlo por las noches.
De repente abriste tus ojos,
Me miraste al sentir mi voz,
El mundo se abría ante mí,
Al sorprenderme con tus ojos negros
Tan expresivos;
Toque tu manitos y
Apretaste un dedito,
Lagrimas brotaron ahí.
En la emoción de conocerte.
Toda esa noche de angustia
Fue borrada de mi mente,
Por la alegría de ser mi primer Hijo
Y para mis padres, su primer nieto.
Indicaba siete y quince en una mañana de Julio.
Te escuche saludando con tu primer llanto
Entre a la sala de partos
Y tu madre te sostenía en sus brazos.
Pesaste tres mil quinientos gramos
Tu estatura era cincuenta centímetros,
Tu cabello negro, liso y abundante,
Tus ojos estaban cerrados,
Aferrado al pecho de mama.
Te llame por el nombre escogido para ti.
En tono melodioso,
Como solía hacerlo por las noches.
De repente abriste tus ojos,
Me miraste al sentir mi voz,
El mundo se abría ante mí,
Al sorprenderme con tus ojos negros
Tan expresivos;
Toque tu manitos y
Apretaste un dedito,
Lagrimas brotaron ahí.
En la emoción de conocerte.
Toda esa noche de angustia
Fue borrada de mi mente,
Por la alegría de ser mi primer Hijo
Y para mis padres, su primer nieto.