SOLCIEGO
Poeta asiduo al portal
Surgió la llovizna de fresco porte,
Zurciendo el cielo, con el pincel de su mágica mano
Un viento amordazado de calor,
vierte su canto entre los verdes matorrales,
con líricas trovas ancestrales
que le alivia del sol de la tarde.
Al mirar la dulce copa del árbol,
desde su tallo de tierra enraizada,
se deleita un cielo de sol,
por las hendijas de sus ramas,
y el olor a savia
que yace resinada
en su corteza áspera,
abunda.
Las cebras de su sombra
dormitan en la tierra
como arañas sin cuerpo y sin alma.
Un cuartel de hormigas enanas,
moviendo el polvo ocre,
en rituales extraños,
entre el ir y venir
construyen volcanes
de arena colada,
para salvar a su reina
del sol y del agua.
Mientras los pájaros trinan,
y sus cantos se mezclan
con la brisa.
se roba del jazmín florecido
sus fragancias.
Zurciendo el cielo, con el pincel de su mágica mano
Un viento amordazado de calor,
vierte su canto entre los verdes matorrales,
con líricas trovas ancestrales
que le alivia del sol de la tarde.
Al mirar la dulce copa del árbol,
desde su tallo de tierra enraizada,
se deleita un cielo de sol,
por las hendijas de sus ramas,
y el olor a savia
que yace resinada
en su corteza áspera,
abunda.
Las cebras de su sombra
dormitan en la tierra
como arañas sin cuerpo y sin alma.
Un cuartel de hormigas enanas,
moviendo el polvo ocre,
en rituales extraños,
entre el ir y venir
construyen volcanes
de arena colada,
para salvar a su reina
del sol y del agua.
Mientras los pájaros trinan,
y sus cantos se mezclan
con la brisa.
se roba del jazmín florecido
sus fragancias.
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