Tenues, sosegadas y frías
Lamen las gotas el suelo,
Los sudores tibios vigilan
El anochecer del cielo,
Pienso en la nada delviento
Y caen, como las gotas,
Uno a uno el pensamiento.
La vida, la muerte, eltiempo,
Deslìzanse hacia el puerto
Donde anclados al silencio
Vive lo vivo, muere lomuerto
Más allá de la ventana, tú,
En el aire, respiro elaliento,
La lluvia y las estrellas.
¿Cómo sostenerse adentro?
En mi pecho bramannubarrones
¡Llueven! ¡Llueven! Losrecuerdos.
Y se enhiesta, profundo,tu silencio,
Un trueno inmenso parte elcielo.
Se detiene en mi latido eluniverso
Pare la Tierra un rayo intenso
¡y te quiero, carajo, sinquererlo!
Un desgarro de la nubepenetra
En la habitación llena degotas
Oloroso a ti ese fríovapor, eriza,
Y al abrazarme la lluvia,la brisa,
Pareces tú ¿o eres tú?
¿Era de ti? ¿Era de mí? Esasonrisa.
Ya todos se fueron, todosmarcharon,
Se llevaron las palabras yte dejaron.
Fuiste siempre mía, lluviay recuerdo.
La habitación para estaalma será cielo,
A tu lado dormiré, aunqueno duermo,
Y tus labios besaré,aunque no puedo.
Pues aunque vivo, yazgomuerto,
Aunque muerta, yaces viva,
Y el tiempo eterno me mata
Tan lento que sigo vivo,
Tan vivo que sigo muerto.
Las gotas lamen mis pies
Como la lluvia lame lavida
En el presente de nuestroayer
Están mis dudas sin tisurgidas,
Escampa afuera bella mujer
Pero mi llanto no seretira,
Aclara el cielo suamanecer
¡y te quiero, carajo,aunque no vivas!