Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lasa, lastimada, lastimera y lastimosa
andas por el mundo como sombra de una diosa,
vives en las urbes natural y melindrosa
con la cruenta carga de una muerte dolorosa.
Sufres de recuerdos que remembran una cosa;
un error humano que te hiciera muy famosa,
ese asesinato por defensa ignominiosa
de una violación, de una afrenta deshonrosa.
Ya no está tu padre, quién hiciérate su esposa
ante la lascivia de pasión indecorosa;
ya no está ese cerdo ni la daga esa filosa
con qué lo degollaras...en esa noche umbrosa.
Tan sólo quedas tú; desnuda y peligrosa,
vagando por las calles, vacilante y muy nerviosa.
Tan sólo la demencia te ha hecho tenebrosa,
con la belleza extraña que te luce más hermosa.
_______________________________________________
andas por el mundo como sombra de una diosa,
vives en las urbes natural y melindrosa
con la cruenta carga de una muerte dolorosa.
Sufres de recuerdos que remembran una cosa;
un error humano que te hiciera muy famosa,
ese asesinato por defensa ignominiosa
de una violación, de una afrenta deshonrosa.
Ya no está tu padre, quién hiciérate su esposa
ante la lascivia de pasión indecorosa;
ya no está ese cerdo ni la daga esa filosa
con qué lo degollaras...en esa noche umbrosa.
Tan sólo quedas tú; desnuda y peligrosa,
vagando por las calles, vacilante y muy nerviosa.
Tan sólo la demencia te ha hecho tenebrosa,
con la belleza extraña que te luce más hermosa.
_______________________________________________