La locura de Sara (I) (Sara IV) El libro de Sara -
Por el camino,
por el camino torcido del grito,
anduviste, entre las tumbas de ceniza.
Doce años... tal vez más,
tal vez menos...
tu... allí... y no allí... en el abismo,
en el espanto .... golpeada... aniquilada.
ante el polvo teñido de agua negra,
Tus ojos... hacia el suelo - madre -
tu nuca... hacia el cielo - madre -
ellos también escriben cuentos - madre -
a sus hijos - madre -
¿quién me escribirá a mi? - madre -
Allí firmaste tu pacto con la locura...
un tiempo en el reino de los vivos...
para amar al amante de tus sueños.
A partir de entonces,
te rondaba la blanca adormidera,
el dolor huía delante de tu boca,
delante del aullido de tu memoria.
No te vino la muerte a salvarte de tus orillas,
llegó antes... ya te esperaba,
llegó antes... la blanca de hilos de seda.
Se escucha todavía en las llanuras verdeadoras,
en las noches de luna,
el susurro inquieto del viento que oculta tu boca,
las estrellas se apagan las noches en que resuena tu locura,
la tierra se oculta, se torna negra,
y la sangre de los muertos revienta las rocas.
Aún te oyen las rosas,
aún lloran los almendros,
en los días de nubes tibias,
un día...un domingo.... en tu habitacíon de blancas paredes,
giras tus ojos fuera de tus muros,
te miras espantada... y rompes el mundo,
con tu garganta.
Las laderas que te vieron aún retumban la tierra...
Por el camino,
por el camino torcido del grito,
anduviste, entre las tumbas de ceniza.
Doce años... tal vez más,
tal vez menos...
tu... allí... y no allí... en el abismo,
en el espanto .... golpeada... aniquilada.
ante el polvo teñido de agua negra,
Tus ojos... hacia el suelo - madre -
tu nuca... hacia el cielo - madre -
ellos también escriben cuentos - madre -
a sus hijos - madre -
¿quién me escribirá a mi? - madre -
Allí firmaste tu pacto con la locura...
un tiempo en el reino de los vivos...
para amar al amante de tus sueños.
A partir de entonces,
te rondaba la blanca adormidera,
el dolor huía delante de tu boca,
delante del aullido de tu memoria.
No te vino la muerte a salvarte de tus orillas,
llegó antes... ya te esperaba,
llegó antes... la blanca de hilos de seda.
Se escucha todavía en las llanuras verdeadoras,
en las noches de luna,
el susurro inquieto del viento que oculta tu boca,
las estrellas se apagan las noches en que resuena tu locura,
la tierra se oculta, se torna negra,
y la sangre de los muertos revienta las rocas.
Aún te oyen las rosas,
aún lloran los almendros,
en los días de nubes tibias,
un día...un domingo.... en tu habitacíon de blancas paredes,
giras tus ojos fuera de tus muros,
te miras espantada... y rompes el mundo,
con tu garganta.
Las laderas que te vieron aún retumban la tierra...