Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna cedía rosas
henchidas
de estrellas,
a la sed de la boca
nocturnos aromas
de espíritu silvestre.
El jardín con sus rocas
fundía ventanas
y sobre el vientre
mi amada trigueña,
era corola reina
de las pistilos.
Al silencio de centellas
crisol de oros verdes
derretía azahares erguidos,
áureos brillantes aleados
en los cabellos lacios
develaban huellas
mis dígitos encelados.
Todos los derechos registrados en Safe Creative y Word Press Poetry
henchidas
de estrellas,
a la sed de la boca
nocturnos aromas
de espíritu silvestre.
El jardín con sus rocas
fundía ventanas
y sobre el vientre
mi amada trigueña,
era corola reina
de las pistilos.
Al silencio de centellas
crisol de oros verdes
derretía azahares erguidos,
áureos brillantes aleados
en los cabellos lacios
develaban huellas
mis dígitos encelados.
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