Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anidan en lo alto de los penachos rojos
Brotes visibles del milagro.
En el crisol de la tarde
reposa el colibrí en la discreción de
la penumbra quieta.
Antes anduve a la captura del
enardecido aleteo tornasolado,
de los surcos aireados del cangrejo
erizado...
Durante la exaltación del séptimo
Día de las flores,
exasperando la noria, me pliego
a tu lado.
Exasperando la magnitud en las
revueltas del terciopelo
ventilé las extensiones.
Con la guía perversa de tus monstruos,
El vacío no será abatido por el suspenso
y si tus suspiros no me contienen,
me hundiré en el deseo
sin arrastrar del caos tu silencio diamantino.
Brotes visibles del milagro.
En el crisol de la tarde
reposa el colibrí en la discreción de
la penumbra quieta.
Antes anduve a la captura del
enardecido aleteo tornasolado,
de los surcos aireados del cangrejo
erizado...
Durante la exaltación del séptimo
Día de las flores,
exasperando la noria, me pliego
a tu lado.
Exasperando la magnitud en las
revueltas del terciopelo
ventilé las extensiones.
Con la guía perversa de tus monstruos,
El vacío no será abatido por el suspenso
y si tus suspiros no me contienen,
me hundiré en el deseo
sin arrastrar del caos tu silencio diamantino.