Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna que asomaba muy blanca
sucumbió en el símbolo tricúspide
de un acantilado.
Al solitario lo azoró la paradoja.
Fascinado dejó el ayuno para abrir
su tercer ojo.
Entonces, en le reverdecida noche
se aquietaron los rituales.
Amable mujer, amada ¿estás reposada?
La luna perdió su candidez y ya no es
dorada.
Un cierto vestido azul se adueñó de ella,
un eclipse repentino abrió las ventanas
que, con extendidos brazos, abrazaron
Cisnes que volando a ultranza por un pasadizo
de nubes ígneas se agrandan.
sucumbió en el símbolo tricúspide
de un acantilado.
Al solitario lo azoró la paradoja.
Fascinado dejó el ayuno para abrir
su tercer ojo.
Entonces, en le reverdecida noche
se aquietaron los rituales.
Amable mujer, amada ¿estás reposada?
La luna perdió su candidez y ya no es
dorada.
Un cierto vestido azul se adueñó de ella,
un eclipse repentino abrió las ventanas
que, con extendidos brazos, abrazaron
Cisnes que volando a ultranza por un pasadizo
de nubes ígneas se agrandan.
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