Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
Callada;
Risueña te vi mirarme
Templada.
¡Bien se callaban tus labios
Lo que tus ojos gritaban!
Con su reflejo de nácar
La luna nos contemplaba
Cubierta
Tras ese satén de boda
Que jamás ocultó nada.
Soñaba con desatarse
Del hilo
Que en tu alcoba se enredaba.
La luna soñaba ser
Niña, Esclava, y liberada.
La noche por opinar
Con sedas confabulada
A la luna, el espejo de tus ojos
La negaba. Callada.
Y ella, buscaba en tus ojos
Reflejos mudos de albahaca
Que el aroma de tu piel
Transpirando propagaba.
Y yo transido y humilde
Sin sentir piedad alguna
Dejaba que me envidiara.
Risueña te vi mirarme
Templada.
¡Bien se callaban tus labios
Lo que tus ojos gritaban!
Con su reflejo de nácar
La luna nos contemplaba
Cubierta
Tras ese satén de boda
Que jamás ocultó nada.
Soñaba con desatarse
Del hilo
Que en tu alcoba se enredaba.
La luna soñaba ser
Niña, Esclava, y liberada.
La noche por opinar
Con sedas confabulada
A la luna, el espejo de tus ojos
La negaba. Callada.
Y ella, buscaba en tus ojos
Reflejos mudos de albahaca
Que el aroma de tu piel
Transpirando propagaba.
Y yo transido y humilde
Sin sentir piedad alguna
Dejaba que me envidiara.