Julius 1200
Poeta fiel al portal
En el ahora tumultuoso río la Luna
hilvana otra simiente.
No sé por qué escarnece esas doncellas
extraídas de insensatas fantasías y al
influjo del río desolado, sobre ondas
que lucen diamantinas,
diseca la plétora del amor y recoge
apenas sonrisas desvaídas.
A la orilla los sauces muy ponderados
rezan al lado, justo al lado de un
destartalado bote vacío.
Yo creo que todos extrañan a la mujer
que amo. Ella ya no se desnuda como
antaño en las aguas ondulantes y
acogedoras.
Fue en esas apasionadas noches donde
el amor no se escondía.
Se formaban lechos mullidos junto a
la sosegada orilla, sin la menor marca
sin la menor herida.
Pero ahora que imperan turbulencias,
la Luna se asustó de tanta fronda y de
repente quedó muy quieta y escondida
y como si estuviese por siempre dormida...
hilvana otra simiente.
No sé por qué escarnece esas doncellas
extraídas de insensatas fantasías y al
influjo del río desolado, sobre ondas
que lucen diamantinas,
diseca la plétora del amor y recoge
apenas sonrisas desvaídas.
A la orilla los sauces muy ponderados
rezan al lado, justo al lado de un
destartalado bote vacío.
Yo creo que todos extrañan a la mujer
que amo. Ella ya no se desnuda como
antaño en las aguas ondulantes y
acogedoras.
Fue en esas apasionadas noches donde
el amor no se escondía.
Se formaban lechos mullidos junto a
la sosegada orilla, sin la menor marca
sin la menor herida.
Pero ahora que imperan turbulencias,
la Luna se asustó de tanta fronda y de
repente quedó muy quieta y escondida
y como si estuviese por siempre dormida...