Teo Moran
Poeta fiel al portal
La luna llega por la sierra
con su vestido blanco, blanco,
roza las cuerdas de la guitarra
con los dedillos de su pena,
¡Ay no llores en la baranda
junto a los olivos que te velan!
Luna blanca de ojos de almendra
suspira en la almohada
con la pena de quien espera
la ronda de los mozos que la aman
en el umbral de su casa vieja,
¡Ay del hombre que te ama
en las horas tardías de la noche!
¡Ay del niño que se duerme
con la brisa suave en la cuna
en las ramas de las higueras!
La luna tiene una pena,
quiere ser cristal en el agua
donde su amado posa su alma
y el río profundo se lleva…
La luna tiene los pies descalzos,
y en el alma una pena,
un vestido de nardos,
en sus labios sabor a menta
y en su melena las rosas
que sueñan en la dormida sierra.
¡Llora la luna en la baranda
con la pena de quien espera!
con su vestido blanco, blanco,
roza las cuerdas de la guitarra
con los dedillos de su pena,
¡Ay no llores en la baranda
junto a los olivos que te velan!
Luna blanca de ojos de almendra
suspira en la almohada
con la pena de quien espera
la ronda de los mozos que la aman
en el umbral de su casa vieja,
¡Ay del hombre que te ama
en las horas tardías de la noche!
¡Ay del niño que se duerme
con la brisa suave en la cuna
en las ramas de las higueras!
La luna tiene una pena,
quiere ser cristal en el agua
donde su amado posa su alma
y el río profundo se lleva…
La luna tiene los pies descalzos,
y en el alma una pena,
un vestido de nardos,
en sus labios sabor a menta
y en su melena las rosas
que sueñan en la dormida sierra.
¡Llora la luna en la baranda
con la pena de quien espera!