Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
La luna sale…
y en nuestro lecho crecen caricias
que nosotros convertimos en ríos.
La luna sonríe…
y dibujo estrellas en mis manos
para que alumbren tu eco.
La luna mira…
y beso tus rincones más dulces
en busca de tu climax de oro.
La luna escucha…
y tus gemidos se posan en mí
como un ave en su nido.
La luna siente…
y siempre un abrazo es reposo
tras el relámpago.
La luna duerme…
y nosotros con ella,
cada uno en su mundo
pero soñando los dos
un despertar en el otro.
La luna se marcha…
pero volverá,
siempre vuelve.
y en nuestro lecho crecen caricias
que nosotros convertimos en ríos.
La luna sonríe…
y dibujo estrellas en mis manos
para que alumbren tu eco.
La luna mira…
y beso tus rincones más dulces
en busca de tu climax de oro.
La luna escucha…
y tus gemidos se posan en mí
como un ave en su nido.
La luna siente…
y siempre un abrazo es reposo
tras el relámpago.
La luna duerme…
y nosotros con ella,
cada uno en su mundo
pero soñando los dos
un despertar en el otro.
La luna se marcha…
pero volverá,
siempre vuelve.