José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luz alumbrando mis pensamientos
ardiendo de placer en un bajel
donde nunca se acaba el día
viaja por rutas de felicidad
sin noche, escondida.
Un rayo proveniente de la nada
una escarcha en un hueco reluciente
una flauta que trina melodías a la mañana
un almendro florido en un bosque de árboles
una mañana de primavera.
Madre amada, florida por las noches
como si una selva se tratase, en calles
que nos transportan a mundos de felicidad
macabra, invitándonos al consumismo
sin consentimiento del alma.
Lo contrario de la oscuridad, eres divina
como los cabellos rubios de la espiga de trigo
eres mía me haces ver los contrastes del día
de mi corazón , de mi felicidad exuberante
de latidos de cerezas en tu compañía
Luz y sombra, sombra y luz
dicotomía de la vida, sabiendo
que nunca serás mía intenté encontrarte
y sólo encontré la alegría del vacío que dejas
cuando la oscuridad te domina.