La madre Eva

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre fui mujer sin necesidad de compañía
para sentirme bella,
mi ley y mi filosofía
se quebraron frente a ti.

Las cadenas de esta falsa dinastía de soledad
no respetaron días,
y al descubrirte fui mi villana favorita,
la manzana prohibida que se dejó probar.

Bienaventurados mis labios por besarte
y mi amor por entregarse a ti,
me llamo desde ahora emperatriz
del imperio de tus pasiones.

Y si acaso hay que invadir algún mito sagrado
dejémoslo a cara o cruz, papel o dados,
porque esta mujer tiene ganas de vivir.

Despójate de los letargos y tabúes
y dibuja en mí un cielo con nubes,
donde exista un reino para escaparnos y reír.

Lo que me extraña es que no tengo las fuerzas
para soltarme de las cuerdas
de mis deseos sobre ti,
bendita sea la madre Eva
cuyo pecado conocí...

Desde ahora me llamo emperatriz
del imperio de tus lujurias,
comprueba por ti que no existe la cura
para escaparte de mí.

La enfermedad que más personas mata...
es la falta de motivos para vivir.
 

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