Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella era mi hípicamionera.
Mi carrera de caballos, y camiones de carreras.
También, la luchadora infatigable del cuadrilátero de boxeo.
Culturista musculosa, embadurnada de aceite de oliva, por los cuatro costados de su cuerpo.
Yo la besaba y me resbalaba. Entonces, se subía sobre mi vientre, como emperatriz.
¡ Tacones, no ! Por favor... Suplicaba yo, en aquel tiempo.
Hacíamos el Amor muchas veces. ¿ Amor-Bondad o Amor Brujo ?
Yo te abrazo y te estrujo, porque vivimos en un sin-fin de Maña.
Muchos Universos que son como burbujas, y se expanden o se contraen, mas no al unísono.
Ella era formidable. Mi chocolatemblorina. Mi baile de San Vito, pero sin epilepsia.
Me preparaba chocolate con churros, para desayunar.
Y luego, tocaba el piano con las manos manchadas de grasa,
ya que era mecánico en un taller de motocicletas.
Con su mono puesto, y su gorra, parecía varonil. Y no una zorra.
Cierto día, me mordió una oreja. Pero no tengo la más mínima queja.
Tuvimos hijos, a montones.
Siete o nueve, u once o trece...
Número impar; eso está claro.
Porque a ella, le traen buena suerte.
Cuando me castiga, no puedo volver al Foro. ¡ Porca miseria !
Mi carrera de caballos, y camiones de carreras.
También, la luchadora infatigable del cuadrilátero de boxeo.
Culturista musculosa, embadurnada de aceite de oliva, por los cuatro costados de su cuerpo.
Yo la besaba y me resbalaba. Entonces, se subía sobre mi vientre, como emperatriz.
¡ Tacones, no ! Por favor... Suplicaba yo, en aquel tiempo.
Hacíamos el Amor muchas veces. ¿ Amor-Bondad o Amor Brujo ?
Yo te abrazo y te estrujo, porque vivimos en un sin-fin de Maña.
Muchos Universos que son como burbujas, y se expanden o se contraen, mas no al unísono.
Ella era formidable. Mi chocolatemblorina. Mi baile de San Vito, pero sin epilepsia.
Me preparaba chocolate con churros, para desayunar.
Y luego, tocaba el piano con las manos manchadas de grasa,
ya que era mecánico en un taller de motocicletas.
Con su mono puesto, y su gorra, parecía varonil. Y no una zorra.
Cierto día, me mordió una oreja. Pero no tengo la más mínima queja.
Tuvimos hijos, a montones.
Siete o nueve, u once o trece...
Número impar; eso está claro.
Porque a ella, le traen buena suerte.
Cuando me castiga, no puedo volver al Foro. ¡ Porca miseria !
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