BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy, para cambiar de rictus
y de hormonas, me sabe todo
a humor. Humor a destiempo,
destemplado, característico,
exagerado y depauperado.
Un caballo de realeza suprema,
un hormiguero lleno de saliva,
se parecen en algo, y me trae,
de cabeza, descifrarlo.
Quizás sea que estoy más delirante
de lo normal, que las emociones
se me disparan y me hacen recordar.
Pero, y sigo, me da igual la mala
leche del marido abandonado, la letra
muerta de los armarios donde se encierra
la monja de clausura, o los calendarios
donde metemos la nariz para encorsetar
nuestros proyectos.
Y aquí acabo, que se terminó
la canción.®
y de hormonas, me sabe todo
a humor. Humor a destiempo,
destemplado, característico,
exagerado y depauperado.
Un caballo de realeza suprema,
un hormiguero lleno de saliva,
se parecen en algo, y me trae,
de cabeza, descifrarlo.
Quizás sea que estoy más delirante
de lo normal, que las emociones
se me disparan y me hacen recordar.
Pero, y sigo, me da igual la mala
leche del marido abandonado, la letra
muerta de los armarios donde se encierra
la monja de clausura, o los calendarios
donde metemos la nariz para encorsetar
nuestros proyectos.
Y aquí acabo, que se terminó
la canción.®