LA MALDICION DE NO TENERTE
Otra vez aquí, en la misma silla, con los mismos pensamientos que recorren mi cabeza de un lado al otro, con mis dedos indecisos por no saber que decirte, no aguanto las ganas de enredar mis brazos sobre ti como cuando uno se ata los cordones.
Otra vez aquí, en la misma silla, con los mismos pensamientos que recorren mi cabeza de un lado al otro, con mis dedos indecisos por no saber que decirte, no aguanto las ganas de enredar mis brazos sobre ti como cuando uno se ata los cordones.
Mi memoria me falla, pues lo único que recuerdo es haberte besado como en las peliculas, un beso de eso que no se que, que te provocan un que se yo, luego me caigo de mi cama. Finalmente nos separa una barrera de vidrio llena de palabras en una hoja imaginaria.
Algo bueno de todo esto es tener que hablar con los dedos, si fuera personalmente mi voz se trancaría, mi faringe se enredaría y mi traquea se ahogaría de palabras y piropos para decirte, pero es tarde, mi silencio te hace huir.
Pobre de mi, no poder decirte lo que siento, no poder acariciar tu teñido pelo, y sobre todo, aguantarme las ganas de besarte, pero no un beso cualquiera, no no, uno de telenovela , debajo de la lluvia, nuestras miradas se encuentran nuestros labios se acercan y de repente una interrupcion, el timbre de entrada del liceo.