«De todos mis adefesios es la letra de Alma Llanera del que mas me arrepiento. En efecto, es esta mi página dolorosa; el hijo enclenque de mi espíritu, la cana al aire, la metida de pata. Amigos abandonados, por consolarme, dicen que su mediano estreno en el Teatro Caracas y su pavorosa reprise en el Municipal, fueron culpa de los cómicos que la montaron, que eran muy malos.»
9 DE ENERO DE 1916 – RAFAEL BOLÍVAR CORONADO
9 DE ENERO DE 1916 – RAFAEL BOLÍVAR CORONADO
¡Coronado! ¡Tonto bardo, lerdo y leve! Con la queja,
hiena austera que al instante clava el diente al pescuezo,
retorciste la corona refinada de tu oreja.
«¡La apertura de la noche desgajaba con bostezo!»
¡Qué condena concentrada con ligero histerismo!
Pues, los labios, nunca dieron las señales de un tropiezo.
De tus ojos, bajo sombra, divisaron con simplismo
el teatro, que en la sala fue cogido con cautela.
Te sentías, a dos años, sentenciado al abismo;
con el tiempo, a la cumbre, esponjaba tu zarzuela.
***
El Alma Llanera la consideramos en Venezuela como nuestro segundo himno, digamos, sentimental (para darle un término emotivo), a parte del Gloria al Bravo Pueblo que es el patriótico. En resumidas palabras, es una pieza que representa una aproximación de nuestra idiosincracia; hablar del llano es hablar de Venezuela. El Alma Llanera, en su origen, parte de una zarzuela, o una obra teatral más completa, en la que, posteriormente, se extrajo sus únicas cuatro estrofas cantadas para presentarse, hasta hoy, como un canto independiente de aquella pieza teatral. Pero de este canto, con el pasar del tiempo, ha generado una serie de mitos o circunstancias, hasta hora presentes, que le han dado un matiz histórico muy relevante. Una de ellas, es el desprecio de Rafael Bolívar Coronado (autor de la obra) a dos años de su estreno, cuya repulsa apareció en una publicación de la época (un extrato abre como prefacio del poema)
El Alma Llanera la consideramos en Venezuela como nuestro segundo himno, digamos, sentimental (para darle un término emotivo), a parte del Gloria al Bravo Pueblo que es el patriótico. En resumidas palabras, es una pieza que representa una aproximación de nuestra idiosincracia; hablar del llano es hablar de Venezuela. El Alma Llanera, en su origen, parte de una zarzuela, o una obra teatral más completa, en la que, posteriormente, se extrajo sus únicas cuatro estrofas cantadas para presentarse, hasta hoy, como un canto independiente de aquella pieza teatral. Pero de este canto, con el pasar del tiempo, ha generado una serie de mitos o circunstancias, hasta hora presentes, que le han dado un matiz histórico muy relevante. Una de ellas, es el desprecio de Rafael Bolívar Coronado (autor de la obra) a dos años de su estreno, cuya repulsa apareció en una publicación de la época (un extrato abre como prefacio del poema)