K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Voluntades columpiadas
del éter de una imagen
descuelgan faroles de mi ventana
del éter de una imagen
descuelgan faroles de mi ventana
Afuera de nuevo, se amotinan las astillas
de lo que fuese una vez un noble fuerte.
Una barca.
Mi nave celeste poseída de arpegios de palabras
que nunca han sido,
de sonidos que son mudos a la laringe
de historias que jamás serán creadas.
de lo que fuese una vez un noble fuerte.
Una barca.
Mi nave celeste poseída de arpegios de palabras
que nunca han sido,
de sonidos que son mudos a la laringe
de historias que jamás serán creadas.
Están borrándole las olas al mar
sus ondas se me caen al revés
para escurrirse por mi espalda,
mientras serios litros de sal
tratan en vano de sazonarme el alma,
de enseñarle a hablar
sus ondas se me caen al revés
para escurrirse por mi espalda,
mientras serios litros de sal
tratan en vano de sazonarme el alma,
de enseñarle a hablar
¡Menudo disparate!!
¿Desde cuándo vive lo que me entregaron muerto?
¿Desde cuándo vive lo que me entregaron muerto?
Latidos de palabras inconcientes
bailan para mi ahora
al compás de las brasas
en que se han convertido mis ojos.
bailan para mi ahora
al compás de las brasas
en que se han convertido mis ojos.
Cauterizo restos de felicidades
arrojadas hoy a la basura.
Profané el templo de mi soledad.
Prostituí el cáliz que habitaba en mi llanto
cuando dejé de frenarle y calló
sobre mis mejillas a inundar tu espacio .
Hoy por hoy,
no hay nada de sagrado en ese hueco
que escarbaste en mi camino
sólo un bache, de sanguijuelas que botaste
un recuerdo ahogándose en el ácido macerado de tu veneno
y la asquerosa huella de tus palabras.
Nada que ofrecerme. Nada tengo yo que ofrecerte.
arrojadas hoy a la basura.
Profané el templo de mi soledad.
Prostituí el cáliz que habitaba en mi llanto
cuando dejé de frenarle y calló
sobre mis mejillas a inundar tu espacio .
Hoy por hoy,
no hay nada de sagrado en ese hueco
que escarbaste en mi camino
sólo un bache, de sanguijuelas que botaste
un recuerdo ahogándose en el ácido macerado de tu veneno
y la asquerosa huella de tus palabras.
Nada que ofrecerme. Nada tengo yo que ofrecerte.
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