Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un jardín muy lleno de flores, vivía una linda mariposa.
Ella volaba de flor en flor, desplegando sus alas llenas de llamativos colores.
Todos los otros insectos la miraban y disfrutaban viendo como el sol jugaba con sus alas, cambiando los matices con sus movimientos.
Se sentía admirada, porque sabía que en ese jardín nadie tenia su gracia y esos colores tan lindos.
Al volar, escuchaba los comentarios de los otros animalitos que decían…
- que linda es, que hermosas sus alas, que gracia tiene, y muchas cosas mas.
Se sentía bien con esos comentarios y pensaba…- ojala que nunca llegue a este jardín alguien con mas belleza que la mía. Y este pensamiento rondaba en su cabeza constantemente.
Cierto día llego al jardín otra mariposa también muy bella que estaba perdida.
Entonces nuestra amiga la recibió con muy malos modales y le dijo…
-No se como haz llegado hasta este lugar, pero quiero que sepas que te tienes que ir, dado que todo lo de aquí es mío y no estoy dispuesta a compartirlo.
En realidad el miedo que tenia nuestra amiga era que al ver que la otra mariposa era mas colorida que ella, pensó que le restaría popularidad en su territorio.
La mariposa que estaba perdida le dio poca importancia y siguió buscando su camino.
Nuestra amiga respiró aliviada y siguió siendo el centro de atracción de el florido jardín.
A los otros insectos no les gustó nada su comportamiento , ya que no solo se había negado a ayudar a otra de su misma especie. Sino que también presa de su envidia se había ocupado de echar del jardín a la otra mariposa.
Pero un día sucedió lo inesperado, se encontraba volando de flor en flor, pero notó que la atención de los otros no estaba sobre ella.
Había entrado en el jardín un pequeño camaleón.
Cuando la mariposa lo vio, dijo…-!que animal tan feo, que suerte la mía de ser tan hermosa!
Pero al acercarse vio que cada vez mas animalitos se juntaban en torno al camaleón y podía escuchar sus comentarios de admiración.
Esto la enfureció y al mismo tiempo la lleno de curiosidad.
¿Que tenía ese feo animal que llamaba mas la atención que ella?
En un segundo su intriga quedo develada, al ver que lo llamativo que tenía este feo animal, era que podía cambiar de colores.
Esto la desequilibró, porque se dio cuenta de que eso era algo que ella nunca podría hacer.
Enceguecida, voló y se posó justo frente al camaleón y dirigiéndose a los animalitos les dijo…
-Como pueden mirar a este bicho tan feo, en lugar de mirar a una belleza como yo, con alas hermosas y colores brillantes.
El camaleón la miró, estiró su larga y pegajosa lengua y se la comió de un bocado.
Mirando a los otros insectos y animalitos que quedaron atónitos ante este acto, les dijo…
“Eso le pasó a la mariposa, por ser tan envidiosa”.
 
Moraleja:
La envidia es algo que nos tortura como personas , porque vivimos queriendo ser el centro de atención y no nos deja disfrutar de lo que tenemos o somos..
Siempre estamos fijándonos en lo que son o tienen los demás y sentimos angustia, odio o impotencia, si lo nuestro no es igual o mejor.
La envidia sana, es la que nos impulsa a tener o querer determinadas cosas, pero siempre de acuerdo a nuestras posibilidades.
El tiempo perdido al envidiar algo o a alguien, deberíamos aprovecharlo para aprender a disfrutar lo que tenemos.
Ella volaba de flor en flor, desplegando sus alas llenas de llamativos colores.
Todos los otros insectos la miraban y disfrutaban viendo como el sol jugaba con sus alas, cambiando los matices con sus movimientos.
Se sentía admirada, porque sabía que en ese jardín nadie tenia su gracia y esos colores tan lindos.
Al volar, escuchaba los comentarios de los otros animalitos que decían…
- que linda es, que hermosas sus alas, que gracia tiene, y muchas cosas mas.
Se sentía bien con esos comentarios y pensaba…- ojala que nunca llegue a este jardín alguien con mas belleza que la mía. Y este pensamiento rondaba en su cabeza constantemente.
Cierto día llego al jardín otra mariposa también muy bella que estaba perdida.
Entonces nuestra amiga la recibió con muy malos modales y le dijo…
-No se como haz llegado hasta este lugar, pero quiero que sepas que te tienes que ir, dado que todo lo de aquí es mío y no estoy dispuesta a compartirlo.
En realidad el miedo que tenia nuestra amiga era que al ver que la otra mariposa era mas colorida que ella, pensó que le restaría popularidad en su territorio.
La mariposa que estaba perdida le dio poca importancia y siguió buscando su camino.
Nuestra amiga respiró aliviada y siguió siendo el centro de atracción de el florido jardín.
A los otros insectos no les gustó nada su comportamiento , ya que no solo se había negado a ayudar a otra de su misma especie. Sino que también presa de su envidia se había ocupado de echar del jardín a la otra mariposa.
Pero un día sucedió lo inesperado, se encontraba volando de flor en flor, pero notó que la atención de los otros no estaba sobre ella.
Había entrado en el jardín un pequeño camaleón.
Cuando la mariposa lo vio, dijo…-!que animal tan feo, que suerte la mía de ser tan hermosa!
Pero al acercarse vio que cada vez mas animalitos se juntaban en torno al camaleón y podía escuchar sus comentarios de admiración.
Esto la enfureció y al mismo tiempo la lleno de curiosidad.
¿Que tenía ese feo animal que llamaba mas la atención que ella?
En un segundo su intriga quedo develada, al ver que lo llamativo que tenía este feo animal, era que podía cambiar de colores.
Esto la desequilibró, porque se dio cuenta de que eso era algo que ella nunca podría hacer.
Enceguecida, voló y se posó justo frente al camaleón y dirigiéndose a los animalitos les dijo…
-Como pueden mirar a este bicho tan feo, en lugar de mirar a una belleza como yo, con alas hermosas y colores brillantes.
El camaleón la miró, estiró su larga y pegajosa lengua y se la comió de un bocado.
Mirando a los otros insectos y animalitos que quedaron atónitos ante este acto, les dijo…
“Eso le pasó a la mariposa, por ser tan envidiosa”.
 
Moraleja:
La envidia es algo que nos tortura como personas , porque vivimos queriendo ser el centro de atención y no nos deja disfrutar de lo que tenemos o somos..
Siempre estamos fijándonos en lo que son o tienen los demás y sentimos angustia, odio o impotencia, si lo nuestro no es igual o mejor.
La envidia sana, es la que nos impulsa a tener o querer determinadas cosas, pero siempre de acuerdo a nuestras posibilidades.
El tiempo perdido al envidiar algo o a alguien, deberíamos aprovecharlo para aprender a disfrutar lo que tenemos.
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