Narcisse_L'autrechan
Poeta recién llegado
En la noche, sobre tejados y ventanales
pisando con cautela el borde de los canales
contoneándose como sombra la elegancia
en peludas patas se pasea la arrogancia.
Pasea también una elástica y larga cola
que no se decide entre si exclama o si interroga,
se divide también entre gimnasta y acróbata
y por no ser de piedra, es una esfinge nómada.
Espeso como selva virgen es su pelaje
que es escudo y en la noche también camuflaje,
es imán a la presa la mecánica zarpa
y firma en madera con caligrafía extraña.
Su cabeza dos antenas móviles resguarda
y son el auspicio del destino de la ratas
que por escapar por rincones y por cloacas
se pierden en el laberinto y sesgan las garras.
Su instinto se eleva sobre todo lo que repta
y trae a tierra lo que sobre él, vano, otea.
Un imperio de tejas cimienta su reinado
¡dandy noctívago de los bigotes curvados!
Y a veces miro al aspa fina de su retina
misterio híbrido de sueños que en sueños oscila
y veo una flor oscura, honda y vespertina
que esconde la templanza insana de quien vigila.
Mientras acaricio sus vértebras de esqueleto
todo esto pienso cuando llego al sillón cansado
y pienso que piensa su diminuto cerebro:
"¡Ay, humano, mi capricho, tú el domesticado!"
Todos los derechos reservados.
@ AGADU
@ Creative Commons
C: 1610239540490
pisando con cautela el borde de los canales
contoneándose como sombra la elegancia
en peludas patas se pasea la arrogancia.
Pasea también una elástica y larga cola
que no se decide entre si exclama o si interroga,
se divide también entre gimnasta y acróbata
y por no ser de piedra, es una esfinge nómada.
Espeso como selva virgen es su pelaje
que es escudo y en la noche también camuflaje,
es imán a la presa la mecánica zarpa
y firma en madera con caligrafía extraña.
Su cabeza dos antenas móviles resguarda
y son el auspicio del destino de la ratas
que por escapar por rincones y por cloacas
se pierden en el laberinto y sesgan las garras.
Su instinto se eleva sobre todo lo que repta
y trae a tierra lo que sobre él, vano, otea.
Un imperio de tejas cimienta su reinado
¡dandy noctívago de los bigotes curvados!
Y a veces miro al aspa fina de su retina
misterio híbrido de sueños que en sueños oscila
y veo una flor oscura, honda y vespertina
que esconde la templanza insana de quien vigila.
Mientras acaricio sus vértebras de esqueleto
todo esto pienso cuando llego al sillón cansado
y pienso que piensa su diminuto cerebro:
"¡Ay, humano, mi capricho, tú el domesticado!"
Todos los derechos reservados.
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