Nommo
Poeta veterano en el portal
El otro día, vino a visitarme el Infinito.
Me situó en otra época de mi vida.
Me vi con aparato en los dientes,
en casa de mis abuelos paternos.
Tierno adolescente en el sofá,
frente a un cuadro al óleo, verde,
del salón; y un Televisor encendido.
El abuelo fue Coronel de Artillería.
Hoy día, después de tantos cañonazos como
oyó, se ha quedado sordo.
La abuela sirve la merienda,
consistente en café con leche y magdalenas,
para dos. Mi hermana y yo probamos
deliciosas papas fritas.
El bebé recién nacido gatea por los pasillos.
¿ Ahí acaba todo ?
¿ Ése soy yo ?
De ahí nace mi Amor por los médicos-dentista.
De ahí surge, entonces, el nuevo Yo.
Joven, maduro, experto en muchas lides...
Pero el Infinito también me recordó,
que solíamos, toda la familia, acudir a Misa.
Y que nos confesábamos, antes de atrevernos
a sacar la lengua ante el altar y el crucifijo.
¿ No hay Más Allá ?
¿ No hay un bachillerato que con mucho esfuerzo,
aprobaría ? Ni una carrera universitaria,
ni tampoco, Internet extravagante,
y estrafalaria, o una Alquimia sexual,
coordinada con espiritualismo del III milenio...
¡ Infinito ! Froté la lámpara maravillosa,
y de ella, emergió el genio.
Me reinventé. Me reciclé.
Me levanté y camino, desde entonces.
Sé que equilibrio, se simboliza con la cifra 11.
<< ¿ Qué más quisieras ?
Anda y ve a repostar, a una gasolinera.
Eres vehículo homologado,
cuyo combustible es el Amor.
¿ Crees que puedes renunciar al Creador ? >>
Y de pronto, me vi en primero de Preescolar,
en una escuela regentada
por las monjas Riquelminas.
Mi mejor amigo era pelirrojo, y se llamaba
Patricio.
Me situó en otra época de mi vida.
Me vi con aparato en los dientes,
en casa de mis abuelos paternos.
Tierno adolescente en el sofá,
frente a un cuadro al óleo, verde,
del salón; y un Televisor encendido.
El abuelo fue Coronel de Artillería.
Hoy día, después de tantos cañonazos como
oyó, se ha quedado sordo.
La abuela sirve la merienda,
consistente en café con leche y magdalenas,
para dos. Mi hermana y yo probamos
deliciosas papas fritas.
El bebé recién nacido gatea por los pasillos.
¿ Ahí acaba todo ?
¿ Ése soy yo ?
De ahí nace mi Amor por los médicos-dentista.
De ahí surge, entonces, el nuevo Yo.
Joven, maduro, experto en muchas lides...
Pero el Infinito también me recordó,
que solíamos, toda la familia, acudir a Misa.
Y que nos confesábamos, antes de atrevernos
a sacar la lengua ante el altar y el crucifijo.
¿ No hay Más Allá ?
¿ No hay un bachillerato que con mucho esfuerzo,
aprobaría ? Ni una carrera universitaria,
ni tampoco, Internet extravagante,
y estrafalaria, o una Alquimia sexual,
coordinada con espiritualismo del III milenio...
¡ Infinito ! Froté la lámpara maravillosa,
y de ella, emergió el genio.
Me reinventé. Me reciclé.
Me levanté y camino, desde entonces.
Sé que equilibrio, se simboliza con la cifra 11.
<< ¿ Qué más quisieras ?
Anda y ve a repostar, a una gasolinera.
Eres vehículo homologado,
cuyo combustible es el Amor.
¿ Crees que puedes renunciar al Creador ? >>
Y de pronto, me vi en primero de Preescolar,
en una escuela regentada
por las monjas Riquelminas.
Mi mejor amigo era pelirrojo, y se llamaba
Patricio.
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