Osleoje
Poeta recién llegado
Hoy dejo caer
estos tristes escritos,
para así dejar ver,
mi dolor escondido.
La quise tanto y aún la quiero,
es por eso que no espero
el verla en brazos de otro,
su amor verdadero desde un inicio;
que al que yo quise, sin logro alguno,
hacerlo olvidar, que inoportuno.
Hoy con el corazón dolido,
de un destino cruel y escondido,
hoy que sufro el delirio
que pude no haber hecho caso,
pero con falsía no pudo actuar mi corazón,
este loco amor pudo más que la razón.
No intentaré tampoco
ponerme la soga al cuello,
o jalar de ese fácil gatillo,
sería una absurda decisión de mi parte,
hacer sentir a lo que me rodea ese vejamen.
Quizá saber si en esta vida
o en otra pude haber consumado
el hecho de compartirlo contigo,
sería un gran alivio
a este corazón, aún herido.
Hoy en mi soledad,
que por más que mis pies busquen el camino,
que mis labios degusten siempre ese vino,
para provocar al menos calma,
a lo intranquilo de mi alma.
Hoy que mis lágrimas
brotadas de mis ojos,
no son más que lamentos ocultos,
que melancólicamente hacen sentirme;
hoy digo estar preparado,
ya que nada importa a este hombre cargado
de mas penas y recuerdos
de lo que algún día fueron luces celestiales.
Hoy quiero escribir
y dejar escrito claramente,
el poder del destino sosegante,
su presencia engañante
provoca reacción inoportuna,
provoca hasta la misma muerte.
El dolor y la tristeza
que uno puede tener es imparable,
y más aún producto de un amor
no conseguido,
agrega la pisca resultante,
a una vida miserable
y un futuro muy oscuro.
estos tristes escritos,
para así dejar ver,
mi dolor escondido.
La quise tanto y aún la quiero,
es por eso que no espero
el verla en brazos de otro,
su amor verdadero desde un inicio;
que al que yo quise, sin logro alguno,
hacerlo olvidar, que inoportuno.
Hoy con el corazón dolido,
de un destino cruel y escondido,
hoy que sufro el delirio
que pude no haber hecho caso,
pero con falsía no pudo actuar mi corazón,
este loco amor pudo más que la razón.
No intentaré tampoco
ponerme la soga al cuello,
o jalar de ese fácil gatillo,
sería una absurda decisión de mi parte,
hacer sentir a lo que me rodea ese vejamen.
Quizá saber si en esta vida
o en otra pude haber consumado
el hecho de compartirlo contigo,
sería un gran alivio
a este corazón, aún herido.
Hoy en mi soledad,
que por más que mis pies busquen el camino,
que mis labios degusten siempre ese vino,
para provocar al menos calma,
a lo intranquilo de mi alma.
Hoy que mis lágrimas
brotadas de mis ojos,
no son más que lamentos ocultos,
que melancólicamente hacen sentirme;
hoy digo estar preparado,
ya que nada importa a este hombre cargado
de mas penas y recuerdos
de lo que algún día fueron luces celestiales.
Hoy quiero escribir
y dejar escrito claramente,
el poder del destino sosegante,
su presencia engañante
provoca reacción inoportuna,
provoca hasta la misma muerte.
El dolor y la tristeza
que uno puede tener es imparable,
y más aún producto de un amor
no conseguido,
agrega la pisca resultante,
a una vida miserable
y un futuro muy oscuro.