lesmo
Poeta veterano en el portal
La mesa y la marquesa
Aunque no se supo nada
algo pasó a la marquesa
cuando se sentó a la mesa.
El café que le sirvieron
por poco se le derrama,
pero lo que no advirtieron
fue el trajinar de la dama.
Aún recuerdan la trama
de esta tarde y la marquesa,
cuando se movió la mesa.
Fuera extraño, al invitado
se notó una cosa rara,
parecía en otro lado
por el gesto de la cara.
No se entiende que no hablara
la señora, que es marquesa
mientras temblaba la mesa.
Se mire como se mire
no se encuentra la razón,
la razón de que suspire,
la razón la emoción.
Todo el mundo en el salón
menos aquella marquesa
se levantó de la mesa.
El mancebo hizo lo mismo,
de pie se puso al final
sin saber qué mecanismo
unió el mantel a su ojal.
Y la sorpresa fue tal
que hasta la propia marquesa
quedó inmóvil en mesa.
Al levantarse el mozuelo
llevaba abrochado al traje,
tirando todo en el suelo,
aquel tapete de encaje.
En tanto cayó el menaje
sorprendida la marquesa
no se apartó de la mesa.
¡Gastón, sombrero y bastón,
acompañe hasta la puerta
al que lleva el pantalón
con la portañuela abierta!
La historia fue descubierta
y el porqué a aquella marquesa
le gusta tanto una mesa.
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