la metaformosis

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
una de las más recurrentes fantasías
que alguna vez albergara en mi temprana adolescencia
era imaginarme sentado al volante de un hermoso ferrari testarossa
-no cumplidos todavía los 20-
conduciendo por las avenidas de malibú, en california
y llevando al lado a una espectacular rubia idéntica a pamela anderson
que de vez en cuando se agachaba y metía la cabeza entre mis piernas
para hacerme una mamada a 120 kilómetros por hora

con los años llegué a pasar alguna temporada en california
llegué a conducir el destartalado toyota del 85 de mi primo alberto
por los freeways de san bernardino, santa mónica y malibú
conocí a una chica salvadoreña bajita pero con los melones
casi tan grandes como los de pamela
con la que de vez en cuando salía a bailar a los salones latinos de sunset boulevard
y que al llevarla de regreso a su casa, ya borracha y medio dormida
me sacaba la verga mientras yo manejaba y me la chupaba

pero para entonces yo tenía ya otras fantasías

la más frecuente era aquella donde me veía
-todavía no cumplidos los 35-
casado con una guapa y gentil mujer de apacible mirada
que en el tiempo libre que el cuidado de nuestros 4 hermosos hijos le dejaba
solía instalarse en las lindes del bosquecillo cercano a la casa
a pintar misteriosos cuadros de faunos y ninfas retozando en agrestes parajes
mientras yo tecleaba a razón de 120 palabras por minuto
-recluido en mi estudio forrado de cedro y caoba en el ático del tercer piso-
el último de los bestsellers que cada 6 meses publicaba
en 30 idiomas y tiradas de un millón de ejemplares por edición

con los años me arrejunté con una tipa que conocí en una gasolinera
donde ella limpiaba el parabrisas y checaba el nivel de aceite
de los carros que paraban a cargar combustible
y a la cual me llevé a vivir a un cuartucho de mierda que por entonces
rentaba en las afueras de un pueblo pesquero en nayarit llamado san blas
donde yo transcurría una parte de cada día manejando el taxi de un amigo a cambio
de un porcentaje por viaje
y el resto del tiempo bebiendo cerveza, yendo con las putas y
si no me alcanzaba el dinero, masturbándome

para cuando llevaba ya un año conviviendo con eufrosina en aquel cuartucho
no quedaba más fantasía en mi cabeza que
poder aguantar siquiera diez minutos con la verga dura cada vez que
aquella zorra cachonda me obligaba a que le echara un palo
(aunque no pasó en verdad mucho tiempo antes que
la muy puta me acabara poniendo los cuernos con la mitad del puto san blas)

en la actualidad vivo solo y me dedico a contemplar la naturaleza
escribo uno que otro poema de vez en cuando y mi fantasía suprema
es que cuando sea más viejo y esté más jodido y ya no pueda
ni siquiera limpiarme el culo por mi cuenta

no tenga que tragarme la mierda para librarme de ella

.
 

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