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La Mirada Celeste

Orfelunio

Poeta veterano en el portal


La Mirada Celeste


Azótenme sin par
por ser tan abstracto;
ignoran tropiezo pulso
etílico rol para el teatro,
que acusa en turbio insulso,
remedios para el dolor
sinapsis de puro trato.


Venga ojeador,
y zape en mi zapato;
profundo cuando es incluso
la llave y mostrador,
que muestra del solo bol
la imagen, y su retrato.


Si malo soy,
Satán un rato;
si bueno doy,
son pizzicato,
que en este mundo
suena mejor,
en los tambores del arrebato.


Ni qué diré,
a oídas nato.
Niquélame, vaivén
quilate casto;
y enquístese la contraseña,
si se aniquila siendo la enseña
el dios a mida
que marca el taco.


La mala espina
del pez que cato,
sólo empecina,
si no se saca
cuando lo mato;
lo que es la vida
cuando se muere,
y algo te hiere,
porque la carne
sufre en el plato.


Quizá fue coincidencia
cuando nos vimos,
cruzando pacíficos;
yo en un bote,
tú en el barco,
y el amor un cachalote
hacia la isla del naufragio.


Tal vez te quise reina
como príncipe sin palacio,
que viaja en su condena
por los mares del cadalso;
con el trono en las caderas
caminante del Parnaso,
puerto y ancla del corsario,
pausa alivio de las penas;
travesías en océanos
de los reos vientos ácueos.


Ramera barca del mundo fruto,
cobra el paso al rey del luto,
y toma el vaso, la vida sede,
por las arcadas del prostituto.


Burdel de muerte,
bajel sin velas, inertes flujos,
que vio en el mar la ola verde
y siente azules los ojos tuyos.
 


La Mirada Celeste


Azótenme sin par
por ser tan abstracto;
ignoran tropiezo pulso
etílico rol para el teatro,
que acusa en turbio insulso,
remedios para el dolor
sinapsis de puro trato.


Venga ojeador,
y zape en mi zapato;
profundo cuando es incluso
la llave y mostrador,
que muestra del solo bol
la imagen, y su retrato.


Si malo soy,
Satán un rato;
si bueno doy,
son pizzicato,
que en este mundo
suena mejor,
en los tambores del arrebato.


Ni qué diré,

a oídas nato.
Niquélame, vaivén
quilate casto;
y enquístese la contraseña,
si se aniquila siendo la enseña
el dios a mida
que marca el taco.


La mala espina

del pez que cato,
sólo empecina,
si no se saca
cuando lo mato;
lo que es la vida
cuando se muere,
y algo te hiere,
porque la carne
sufre en el plato.


Quizá fue coincidencia

cuando nos vimos,
cruzando pacíficos;
yo en un bote,
tú en el barco,
y el amor un cachalote
hacia la isla del naufragio.


Tal vez te quise reina

como príncipe sin palacio,
que viaja en su condena
por los mares del cadalso;
con el trono en las caderas
caminante del Parnaso,
puerto y ancla del corsario,
pausa alivio de las penas;
travesías en océanos
de los reos vientos ácueos.


Ramera barca del mundo fruto,

cobra el paso al rey del luto,
y toma el vaso, la vida sede,
por las arcadas del prostituto.


Burdel de muerte,

bajel sin velas, inertes flujos,
que vio en el mar la ola verde
y siente azules los ojos tuyos.
Una mirada que se asiente entre colores, la de ella y sus cromatismos soleados.
me gusto mucho. saludos amables de luzyabsenta
 

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