jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
en el aire claro de esta tarde
quisiera que tus moléculas se esparcieran por
encima de nuestras cabezas
y que un vientecillo suave soplara y se las
llevara lejos
y yo irme caminando sin prisas
y meterme por aquel callejón estrecho que se
cuela entre dos altas paredes amarillas
donde los rayos del atardecer inciden
y atravesar el pequeño canal que hay dos
calles más allá
hacia la oscuridad
donde nadie vuelva a saber nada de mí
ni yo acordarme nunca de nada
de nada
nunca
otra maldita vez
quisiera que tus moléculas se esparcieran por
encima de nuestras cabezas
y que un vientecillo suave soplara y se las
llevara lejos
y yo irme caminando sin prisas
y meterme por aquel callejón estrecho que se
cuela entre dos altas paredes amarillas
donde los rayos del atardecer inciden
y atravesar el pequeño canal que hay dos
calles más allá
hacia la oscuridad
donde nadie vuelva a saber nada de mí
ni yo acordarme nunca de nada
de nada
nunca
otra maldita vez