Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Siempre cuenta
la misma historia de mierda,
de cómo su esposa lo engaño
con un enano tuerto
y parió un niño albino.
Siempre la cuenta
-aburre ya-
y su voz suena dolorosa,
erosionada y áspera
como vidrios rotos
pisados por un escolar.
Siempre cuenta la misma historia
y sus ojos enrojecidos
se ponen empañados y lejanos
como horizontes fríos.
No siempre es así,
solo cuando el licor
le despierta su náusea vital.
Normalmente es alegre y cascabelero,
pronto a la broma y el insulto,
y detrás de la fosca de sus ojos
cabriola una llamita traviesa.
Y sus manos de piedra rota
agitan el aire con insolencia,
mostrando con ganas
sus amarillentos dientes pútridos.
Pero cuando el alcohol
resbala por su gaznate
un cansancio de muchas vidas
trepa hacia sus hombros
y se vuelve un hombre viejo
-muy, muy viejo-
y sus pies se arrastran
al igual que su voz
y nos vuelve a contar la misma historia
de como la puta de su esposa
se apareo con un monstruo
y desapareció junto con sus ahorros,
sus muebles y electrodomésticos,
para, años después,
toparsela en una ciudad vecina,
gorda, con las tetas caídas,
jalando de la mano un niño pálido
con ojos de conejo.
La mano le tiembla,
no sabemos si de tristeza o rabia,
mientras su mirada se ausenta
en combas heladas y lejanas
donde pululan fantasmas
y de repente calla;
entonces su silencio
es más lacerante e inclemente
que cualquier vieja historia.
Mi tienda en linea: https://ko-fi.com/khar_asbeel/shophttps://ko-fi.com/khar_asbeel/shop
la misma historia de mierda,
de cómo su esposa lo engaño
con un enano tuerto
y parió un niño albino.
Siempre la cuenta
-aburre ya-
y su voz suena dolorosa,
erosionada y áspera
como vidrios rotos
pisados por un escolar.
Siempre cuenta la misma historia
y sus ojos enrojecidos
se ponen empañados y lejanos
como horizontes fríos.
No siempre es así,
solo cuando el licor
le despierta su náusea vital.
Normalmente es alegre y cascabelero,
pronto a la broma y el insulto,
y detrás de la fosca de sus ojos
cabriola una llamita traviesa.
Y sus manos de piedra rota
agitan el aire con insolencia,
mostrando con ganas
sus amarillentos dientes pútridos.
Pero cuando el alcohol
resbala por su gaznate
un cansancio de muchas vidas
trepa hacia sus hombros
y se vuelve un hombre viejo
-muy, muy viejo-
y sus pies se arrastran
al igual que su voz
y nos vuelve a contar la misma historia
de como la puta de su esposa
se apareo con un monstruo
y desapareció junto con sus ahorros,
sus muebles y electrodomésticos,
para, años después,
toparsela en una ciudad vecina,
gorda, con las tetas caídas,
jalando de la mano un niño pálido
con ojos de conejo.
La mano le tiembla,
no sabemos si de tristeza o rabia,
mientras su mirada se ausenta
en combas heladas y lejanas
donde pululan fantasmas
y de repente calla;
entonces su silencio
es más lacerante e inclemente
que cualquier vieja historia.
Mi tienda en linea: https://ko-fi.com/khar_asbeel/shophttps://ko-fi.com/khar_asbeel/shop