Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Tengo un aeroplano
en la cabeza que se llama inspiración,
alas que tienen cartílagos
con ojos insipientes apuntando
el suelo del cigarrillo
¡sin vuelo!
como subyugando duendes ínfimos
que se discriminan entre si.
Hasta la molecular poesía
descrita en tus versos
me hace caminar entre dos lunas
pintadas de invierno.
La inspiración como daga en el pecho.
Entonces; campanas de miel
ya no cantan sus mensajes
del cielo
ni el aire se hace respirable bajo el agua.;
algo intenso de lo terreno, nos respira
en la mollera.
Así las cosas:
se enumeran con letras
y los días asignados con poemas;
recetas de hojas resucitadas,
se vierte en las piedras del río
inmenso de mi sangre
salpicada de soñolencias,
una fiebre de marionetas adverbializadas...
en la cabeza que se llama inspiración,
alas que tienen cartílagos
con ojos insipientes apuntando
el suelo del cigarrillo
¡sin vuelo!
como subyugando duendes ínfimos
que se discriminan entre si.
Hasta la molecular poesía
descrita en tus versos
me hace caminar entre dos lunas
pintadas de invierno.
La inspiración como daga en el pecho.
Entonces; campanas de miel
ya no cantan sus mensajes
del cielo
ni el aire se hace respirable bajo el agua.;
algo intenso de lo terreno, nos respira
en la mollera.
Así las cosas:
se enumeran con letras
y los días asignados con poemas;
recetas de hojas resucitadas,
se vierte en las piedras del río
inmenso de mi sangre
salpicada de soñolencias,
una fiebre de marionetas adverbializadas...
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