jeansebastian
Poeta recién llegado
La montaña del secreto.
Hola hermosa y enigmática amada mía,
Tú la dueña irrevocable del puesto de princesa en mi corazón,
Te invito a variar las horas, valla propuesta singular.
Vamos juntos a la montaña del secreto,
Donde el único misterio es que no halla ninguno entre nosotros,
Hola hermosa y enigmática amada mía,
Tú la dueña irrevocable del puesto de princesa en mi corazón,
Te invito a variar las horas, valla propuesta singular.
Vamos juntos a la montaña del secreto,
Donde el único misterio es que no halla ninguno entre nosotros,
Donde todo es distinto, donde el silencio muere vuelto mentira.
Date prisa que se hace tarde, está casi amaneciendo,
Solo de noche se hace visible pero juntos de la mano podremos encontrarla,
Allí, donde todo es diferente, donde no hay cortinas ni quien las levente,
Para que entre la luz a atormentar nuestro soñar.
Solo de noche se hace visible pero juntos de la mano podremos encontrarla,
Allí, donde todo es diferente, donde no hay cortinas ni quien las levente,
Para que entre la luz a atormentar nuestro soñar.
Vístete de rosa, prometo olvidar lo linda que te ves de negro,
Para demostrarte que me gustas como sea,
porque como sea eres mejor que las demás.
Para demostrarte que me gustas como sea,
porque como sea eres mejor que las demás.
Se valiente por favor, falta poco,
entre más subamos es menos el cansancio,
allí no es difícil confesarte que te amo y ahí nuestra historia carece de final.
Tomemos un atajo, toma tú la iniciativa,
dame un beso y llévame a la cima,
para abrazarte tan fuerte que olvides la importancia del respirar,
así poco a poco y más enamorados que al comienzo, te invito a descender,
volvamos al presente dame un abrazo como provisión,
llévate un suspiro,
para ya de caminar ahora podremos volar a la alegría de tenernos
adiós mi eterna condena a dicha, nos vemos como siempre;
a cada instante, si me extrañas, dile al cielo que me lleve hasta ti,
si te extraño espero que tu foto no se halla marchitado.
Autor: Jean S Ayala.
25/06/2012
entre más subamos es menos el cansancio,
allí no es difícil confesarte que te amo y ahí nuestra historia carece de final.
Tomemos un atajo, toma tú la iniciativa,
dame un beso y llévame a la cima,
para abrazarte tan fuerte que olvides la importancia del respirar,
así poco a poco y más enamorados que al comienzo, te invito a descender,
volvamos al presente dame un abrazo como provisión,
llévate un suspiro,
para ya de caminar ahora podremos volar a la alegría de tenernos
adiós mi eterna condena a dicha, nos vemos como siempre;
a cada instante, si me extrañas, dile al cielo que me lleve hasta ti,
si te extraño espero que tu foto no se halla marchitado.
Autor: Jean S Ayala.
25/06/2012