tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras corro entre las gentes intento ocultarme de las formas que vienen cerca.
La niebla estremece el aliento y la noche me envuelve en un nihilismo absurdo.
En tanto me atraviesen sus miradas, seguiré escapando de mí mismo. Hermoseando figuras tacitas que intentarán definir el camino.
Los fríos sonidos de las sombras, serán retroalimentados sobre los campos blondos del vulgo ilógico. Y brevemente el rumiar de la lluvia azotará las galerías oscuras de los pensamientos acéfalos de migrañas fluorescentes.
No he olvidado las palabras vacías de dolor.
No he olvidado la carne, ni ese trozo de maldad líquida que habita en los ojos de quien está en los espejos de coral.
Podría diluirme lato en la moral de las hienas.
Aunque el miedo sea un escollo incoherente en estas mudas, volveré por las herrumbres insalubres de mi mente y podré enfrentarlo
La niebla estremece el aliento y la noche me envuelve en un nihilismo absurdo.
En tanto me atraviesen sus miradas, seguiré escapando de mí mismo. Hermoseando figuras tacitas que intentarán definir el camino.
Los fríos sonidos de las sombras, serán retroalimentados sobre los campos blondos del vulgo ilógico. Y brevemente el rumiar de la lluvia azotará las galerías oscuras de los pensamientos acéfalos de migrañas fluorescentes.
No he olvidado las palabras vacías de dolor.
No he olvidado la carne, ni ese trozo de maldad líquida que habita en los ojos de quien está en los espejos de coral.
Podría diluirme lato en la moral de las hienas.
Aunque el miedo sea un escollo incoherente en estas mudas, volveré por las herrumbres insalubres de mi mente y podré enfrentarlo