jorge luis murillo
Poeta fiel al portal
LA MOSCA
En un hermoso salón
en donde se daba cita,
la mas rancia aristocracia
que su posición concita.
Surgió algo indecoroso
que lesiona lo elegante,
por desdeñar a lo hermoso
sin tratar de ser galante.
Pues una dama de alcurnia
con mil títulos de honor,
se echó a llorar por horror
y casi lanza una copa,
por que el maitre le sirvió
con una mosca la sopa.
Perplejo por lo ocurrido
salió el dueño del salón,
para tratar prevenido
de brindar su explicación.
Pero la dama aludida
aún no se reponía,
del asco que le causaba
el pensar en esa mosca
que a ella tanto constreñía.
Al entrar en discusión
el cocinero fue llamado,
para que de su versión
del escándalo pasado.
Mas con cólera increpó
a la dama pretenciosa,
que indignada por la mosca
alboroto había causado.
Y con coraje inhumano
supo decirle a la dama
suelto de huesos y ufano,
que se olvide de la mosca
que ya no se preocupara,
por que en la olla de la sopa
se había lavado las manos.
En un hermoso salón
en donde se daba cita,
la mas rancia aristocracia
que su posición concita.
Surgió algo indecoroso
que lesiona lo elegante,
por desdeñar a lo hermoso
sin tratar de ser galante.
Pues una dama de alcurnia
con mil títulos de honor,
se echó a llorar por horror
y casi lanza una copa,
por que el maitre le sirvió
con una mosca la sopa.
Perplejo por lo ocurrido
salió el dueño del salón,
para tratar prevenido
de brindar su explicación.
Pero la dama aludida
aún no se reponía,
del asco que le causaba
el pensar en esa mosca
que a ella tanto constreñía.
Al entrar en discusión
el cocinero fue llamado,
para que de su versión
del escándalo pasado.
Mas con cólera increpó
a la dama pretenciosa,
que indignada por la mosca
alboroto había causado.
Y con coraje inhumano
supo decirle a la dama
suelto de huesos y ufano,
que se olvide de la mosca
que ya no se preocupara,
por que en la olla de la sopa
se había lavado las manos.