La tormenta negra puede susurrar mi nombre
Pero a mis espaldas no veo a nadie más que a Proserpina
Siento un respiro en mi rostro, pero el rostro de Dios esta lejos
El céfiro se convierte en vendaval y las voces en tormento de llanto
No puedo escapar de ti ciento que la muerte me arrulla en su seno
Y en el navío de luna quiero escapar pero ella naufrago en acuario
En medio del mar de terciopelo negro me ahogo
Nadie escucha mi llanto y mi sufrimiento
Puedo ver a Dios pero el no