JAIME
Poeta adicto al portal
La muerte es naranja.
Las luciérnagas,
naranjas vuelan calle abajo las luciérnagas, se hunden
en la espesa niebla que hace allá abajo, calle abajo
van prisioneras, esclavizadas, maniatadas de alambre, siempre
abajo, como este río sin voluntad
que corre junto a esta rectilínea acera,
que no es río, no es río sino
un leve espejismo, níveo llanto dulce que acompaña
estático en su frío ensimismamiento.
Todo es naranja, alrededor
la nieve que endurece ilumina esta nada
y todo es naranja, esto es una bóveda naranja,
una galaxia, como redes sus constelaciones.
Todo es luz aquí abajo y allá
allá no hay nada, no existe allá
el mundo se acaba aquí, en estos cuatro metros
de alto se acaba el mundo y aquí
no hay nada, no hay sino la niebla, lo naranjo es lo que hay
y las casas, muchas casas con sus caños y las gentes
con sus naranjas almas van corriendo apresurados
en busca de esa nada y
siento que muero, poco a poco, siento
que me vacían las vísceras que
me vacían el alma que
muero
poco a poco, fría la muerte.
Las luciérnagas,
naranjas vuelan calle abajo las luciérnagas, se hunden
en la espesa niebla que hace allá abajo, calle abajo
van prisioneras, esclavizadas, maniatadas de alambre, siempre
abajo, como este río sin voluntad
que corre junto a esta rectilínea acera,
que no es río, no es río sino
un leve espejismo, níveo llanto dulce que acompaña
estático en su frío ensimismamiento.
Todo es naranja, alrededor
la nieve que endurece ilumina esta nada
y todo es naranja, esto es una bóveda naranja,
una galaxia, como redes sus constelaciones.
Todo es luz aquí abajo y allá
allá no hay nada, no existe allá
el mundo se acaba aquí, en estos cuatro metros
de alto se acaba el mundo y aquí
no hay nada, no hay sino la niebla, lo naranjo es lo que hay
y las casas, muchas casas con sus caños y las gentes
con sus naranjas almas van corriendo apresurados
en busca de esa nada y
siento que muero, poco a poco, siento
que me vacían las vísceras que
me vacían el alma que
muero
poco a poco, fría la muerte.