AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
LA MUERTE
Sobre el lomo del estío invariable,
van los troncos del último bosque,
natura golpea y Portugal padece.
El fuego arremete y la mano de Dios
no aparece. Natura reclama y España
se enciende en fuego, sin fe ni esperanzas...
La bestialidad del hombre se siente
y el futuro es incierto y la sed quema
como una brasa en las entrañas, pero
nadie aprende, ni entiende de hojas,
ni flores, ni de pájaros enamorados...
Francia se muere y el desierto avanza,
como océano de fuego incandescente...
El mundo llora y los niños juegan
con fotografías de un río
que vio morir la selva.
Y un maestro lleva de la mano
a escolares, mustios, para mostrar
en los bares de Inglaterra los troncos
convertidos en mesas y muebles,
que no son museos, sino fósiles
de un pasado ya muerto.
El viento llora solo, ya no puede
silbar entre las hojas y ramas
de otros tiempos. Sobre el lomo
del estío variable, camina el fuego y la muerte...
Augus
Sobre el lomo del estío invariable,
van los troncos del último bosque,
natura golpea y Portugal padece.
El fuego arremete y la mano de Dios
no aparece. Natura reclama y España
se enciende en fuego, sin fe ni esperanzas...
La bestialidad del hombre se siente
y el futuro es incierto y la sed quema
como una brasa en las entrañas, pero
nadie aprende, ni entiende de hojas,
ni flores, ni de pájaros enamorados...
Francia se muere y el desierto avanza,
como océano de fuego incandescente...
El mundo llora y los niños juegan
con fotografías de un río
que vio morir la selva.
Y un maestro lleva de la mano
a escolares, mustios, para mostrar
en los bares de Inglaterra los troncos
convertidos en mesas y muebles,
que no son museos, sino fósiles
de un pasado ya muerto.
El viento llora solo, ya no puede
silbar entre las hojas y ramas
de otros tiempos. Sobre el lomo
del estío variable, camina el fuego y la muerte...
Augus