De la vida tengo muy escasa, mínima conciencia,
pero de la muerte, en cambio, completísima certeza;
en la vida encuentro lleno de espirales el camino,
mas hacia la muerte veo que el destino es rectilíneo;
la vida es pasado, presente y porvenir incierto
la muerte es el futuro que bien se garantiza cierto;
la muerte es el único instante temporal seguro
que se va aproximando segundo tras segundo
por más placentero o azaroso que fuese el sendero,
por tan libre y alejado que esté de los deseos;
es el equidistante punto fijo entre el olvido
y los recuerdos, entre la nada y los sentidos;
es el auténtico cruce de las mil bifurcaciones
y quizá hasta aún sea un renacimiento de ilusiones
pero es el sempiterno volver a ser el uno,
prueba suma de que uno es ninguno en este mundo,
que si iguales de natura, tan iguales hasta el fin,
sin derecho a sustraerse, sin divisa a presumir.