Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Ella sabía que los cuerpos
hablan más fuerte
que las palabras.
Pensaba en su hombre,
pero también sabía
que las mujeres
se miran
unas a otras
senos, ojos, arrugas,
con ojos masculinos.
El espejo le servía
para esconder,
no revelar.
El rostro de esa mujer
había sido encubierto.
En su lugar,
la proposición obsesiva de boca,
junto con muslos, senos,
una remoción con máscaras,
silicona y otros materiales,
para luchar contra el tiempo
y poder secundar, contentar,
cada presunto deseo masculino.
Ella no sabía
que un milagro es un árbol,
no sabía
hacer lifting a sus ideas,
sólo a su cara.
Quiso fundar otra hembra
y resultó un disparo.
Por eso aquel hombre felón,
por el que aún
deja la puerta entreabierta,
se puso de amor grave
y de ella se desenamoró.
Y ella,
mientras las hojas enrojecen,
lleva un animal
en las zapatillas,
una cornamusa en el pelo,
le duele un beso en la cabeza,
y no es que le falte
la música,
es que tiene
el silencio.
Los recuerdos que giran
y se termina el mar.
Y siempre es así.
Mientras por encima de la ciudad
estalla La Luna.
...
..
.
Jesús Soriano
.
Ella sabía que los cuerpos
hablan más fuerte
que las palabras.
Pensaba en su hombre,
pero también sabía
que las mujeres
se miran
unas a otras
senos, ojos, arrugas,
con ojos masculinos.
El espejo le servía
para esconder,
no revelar.
El rostro de esa mujer
había sido encubierto.
En su lugar,
la proposición obsesiva de boca,
junto con muslos, senos,
una remoción con máscaras,
silicona y otros materiales,
para luchar contra el tiempo
y poder secundar, contentar,
cada presunto deseo masculino.
Ella no sabía
que un milagro es un árbol,
no sabía
hacer lifting a sus ideas,
sólo a su cara.
Quiso fundar otra hembra
y resultó un disparo.
Por eso aquel hombre felón,
por el que aún
deja la puerta entreabierta,
se puso de amor grave
y de ella se desenamoró.
Y ella,
mientras las hojas enrojecen,
lleva un animal
en las zapatillas,
una cornamusa en el pelo,
le duele un beso en la cabeza,
y no es que le falte
la música,
es que tiene
el silencio.
Los recuerdos que giran
y se termina el mar.
Y siempre es así.
Mientras por encima de la ciudad
estalla La Luna.
...
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.
Jesús Soriano
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