jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
hoy agarré una escoba
y me puse a barrer mi cuarto;
debajo de la cama encontré el condón reseco
de la última vez que me cogí a aurora
el último palo que echamos antes de separarnos
ni siquiera pude correrme
ella cerraba las piernas cada vez que yo empujaba
y decía que le dolía
que le ardía allá adentro
que le raspaba su cosita
que mi verga es monstruosa y sentía que le rompía el alma
siempre fue la misma canción cuando cogíamos
su maldito coño estrecho y adolorido
"te quiero pero no me gusta que me la metas"
y nos íbamos a casar
y nos íbamos a casar y a tener hijos
a lo mejor ella creía que el espíritu santo le iba a hacer los hijos
el espíritu santo y su verga indolora, incolora y celestial
que ni siquiera le quita la virginidad a las vírgenes
nunca pude cogérmela a gusto
qué asco de tiempo perdido
qué mierda de estúpidas noches pasadas a su lado
sobándole las tetas mientras me masturbaba
y nos íbamos a casar y a ser felices para siempre
sin coger
nos íbamos a quedar contemplándonos la jeta eternamente
mirándonos tiernamente a los ojos
agarrados de la mano
qué pendejada de amor
dos años de mi vida tirados a la basura
perdidos en putas salidas a cenar
en putas salidas al cine y al malecón
a pasear por el parque oyendo cantar a los putos pajaritos
dos años intentando agrandar un coño nacido para el convento
dos años que me dejaron traumado y apendejado
y yo creo que a lo mejor hasta me volví puto;
hoy agarré una escoba y me puse a barrer mi cuarto
y cuando terminé de barrer me agaché y me metí
el palo de la escoba por el culo
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